miércoles, 1 de junio de 2011

Lisboa

Vuelvo periódicamente a Lisboa buscando su lentitud, su anclaje en el tiempo, su inclinación perfecta hacia el río y su húmedo calor que empapa las conciencias hasta dejarlas exhaustas, renovadas, limpias. Lisboa siempre se renueva y siempre está ahí, como una amante fiel; nada te exige y generosa se ofrece. Lisboa me provoca un bucle en la memoria y me interroga constantemente sobre mi propia historia, la que me hace avanzar o retroceder, la que beneficia o me inquieta.